Imagina que comienzas a trabajar en una empresa e imagina que de un día para otro te dicen que tienes que realizar otras funciones distintas a las que venías realizando. A esto se le llama movilidad funcional.
La empresa, en ocasiones, tiene la capacidad de cambiar lo firmado en el contrato, aunque con varias limitaciones.
Hay dos clases de movilidad funcional:
- Movilidad funcional horizontal – si se nos asignan funciones pertenecientes al mismo grupo profesional
- Movilidad funcional vertical – si estas funciones corresponden a otro grupo profesional, sea superior o inferior.
En nuestro artículo os contamos todo: qué condiciones tiene que cumplir la empresa, duración máxima, qué sucede con el salario, qué hacer si no estamos de acuerdo…