De la incapacidad temporal a la incapacidad permanente
Frente a una enfermedad o lesión, lo más común es que, primero, pasemos a una incapacidad temporal y, posteriormente, si no mejoramos, pasemos ya a la incapacidad permanente.
El procedimiento para que se nos reconozca una incapacidad permanente, en algunas ocasiones, puede comenzarse de oficio, si el problema, como hemos dicho, se prolonga y se prevé que la persona no va a recuperarse. Pero también puede solicitarlo la trabajadora o trabajador en cuestión.
⇒ ¡Atención! Si lo solicita la trabajadora o trabajador, ya no es indispensable que previamente se haya pasado por una incapacidad temporal, gracias a unos cambios en la ley que se han producido recientemente. Esto os lo explicamos con detalle más adelante.
Por tanto, el proceso para reconocer una incapacidad permanente…
• Puede comenzar de oficio, a instancias de alguno de los siguientes organismos:
– Seguridad Social: se puede permanecer en situación e incapacidad temporal, como máximo, durante 18 meses (545 días). Una vez pasado este tiempo, la Seguridad Social puede dar inicio, de oficio, a un proceso de incapacidad permanente.
– Este proceso también puede iniciarse a expensas de la Inspección de Trabajo.
– Propuesto por Osakidetza u Osasunbidea. Para esto, proporcionarían el alta médica y el historial clínico, una vez pedido permiso para ello a la trabajadora o trabajador.
• La mutua también puede solicitarlo, siempre que se trate de una patología provocada por contingencias laborales.
• La persona afectada también puede solicitarlo. Éste es el procedimiento que os vamos a explicar a continuación.