Formación profesional dual

Las distintas administraciones se han dedicado a impulsar la formación profesional dual. Nos venden que se trata de un modo de que las y los jóvenes entren al mundo laboral y que adquieran experiencia. No obstante, se trata de una antigua reivindicación de la patronal, ya que, de esta manera, pueden tener trabajadoras y trabajadores durante tres años en plantilla casi completamente gratis y sin ningún compromiso de continuación en la empresa. El objetivo de los acuerdos que ha firmado el Gobierno vasco con Confebask y el Gobierno de Navarra con la CEN consiste en enviar cada vez más jóvenes a las empresas para, por una parte, hacer bajar los datos de desempleo juvenil y, por otra, que las empresas consigan mano de obra barata.

Se supone que debe haber tutores y tutoras en las empresas; sin embargo, se limitar a decir que esta figura es necesaria, pero sin ejercer ningún tipo de control sobre ello, ni tampoco poner medios para formar a esas personas que, a su vez, debe formar. Tampoco se vigila ni cuida la vinculación ni la comunicación que debe existir entre las empresas y los centros educativos, por lo cual, el profesorado no tiene apenas información sobre la situación de las y los alumnos ni sobre lo que se supone que están aprendiendo. El resultado de todo esto es que las empresas pueden utilizar la las y los alumnos para que desempeñen las funciones, los puestos de trabajo y las necesidades que tengan en cada momento, es decir, para utilizarlos como si fuesen un comodín, sin preocuparse de la formación que deberían estar recibiendo. Es muy significativo, por ejemplo, la respuesta de casi el 100% (98,8%) de las empresas de la CAV al ser encuestadas: las y los alumnos han resultado muy productivos y útiles. “Productivos y útiles”, completamente representativo de la responsabilidad de las empresas en la formación.

La formación profesional dual puede llevarse a cabo de dos maneras:

– Que la empresa haga un contrato de formación y aprendizaje a la alumna o alumno.
– Que la empresa le conceda una beca. Queda en manos de la empresa, ya que la remuneración no es obligatoria.

Son las comunidades autónomas las que gestionan la formación profesional dual. En la CAV, por ejemplo, la primera opción es la más utilizada; hay que recordar que aunque la empresas realicen un contrato, lo más común es que paguen tan solo el 75% u 85% de SMI (y, además, aparte de las bonificaciones fiscales, el Gobierno Vasco les abona por cada alumna o alumno 2.000 euros al año). No obstante, bajo esta modalidad sí existe una relación laboral. En Nafarroa, por otro lado, es más utilizado el sistema de becas. En este caso no existe relación laboral, pero recuerda que las empresas sí tienen que cotizar por nosotras y nosotros, si esas becas son remuneradas (en nafarroa el 20% de la empresas que optan por el sistema de becas no pagan absolutamente nada, ni siquiera las dietas).