El “desempleo” de las y los autónomos (cotización por fin de actividad)

El desempleo de las y los autónomos o, más concretamente, la prestación por cese de actividad, entró en vigor en el año 2010 (Ley 32/2010). En 2015 se incorporaron ciertas novedades por medio de la Ley 35/2014 (o Ley de Mutuas). Sin embargo, durante todos estos años para las trabajadoras y trabajadores autónomos ha resultado realmente complicado percibir esta prestación a causa de todos los obstáculos que ponen las mutuas para reconocer el cese de actividad. Es decir, en muchos casos las solicitudes de prestación no se aceptan por no estar lo suficientemente acreditadas.

Cotizar por fin de actividad ha sido voluntario desde su creación hasta enero de 2019. El Decreto-Ley 28/2018 estableció que las y los autónomos están obligados a cotizar por fin de actividad. Sin embargo,desde que este decreto se puso en marcha, la obligación de cotizar sí, pero el derecho a la prestación todavía se encuentra en entredicho, como demuestra la cantidad de solicitudes que se están rechazando.

Motivos para el cese de actividad y documentación necesaria

Para empezar, es necesario alegar un motivo para el cese de actividad. Es decir, si una persona autónoma deja su actividad porque quiere comenzar con otro tipo de negocio o pretende buscar un trabajo asalariado, no tendría derecho a esta prestación. Es necesario encontrarse en la obligación de cesar en la actividad.

En todos los casos será necesario presentar una declaración jurada que expique las razones del cese. En lso casos en que la razón sea económica, también podrá presentarse documentación fiscal, tal como declaraciones del IVA o un certificado de ingresos de la Agencia Tributaria.

Los motivos que pueden alegarse según la ley son los siguientes:

• Motivos económicos, técnicos, de producción o de organización. Es una de las razones más habituales. Se trata de motivos que hacen imposible continuar con la actividad económica o profesional:

– Pérdidas: hay que acreditar que se han producido pérdidas del 10% en el año.

– Ejecución judicial: ejecuciones judiciales para el cobro de deudas de, al menos, el 30% de los ingresos de la actividad. En este caso deberemos adjuntar la resolución judicial o administrativa.

– Concurso de acreedores: tanto en los casos de quiebra, como en los de suspensión de pagos. Encontrarse en concurso de acreedores, por sí mismo, ocasiona que no se pueda continuar con la actividad. En este caso deberemos adjuntar el auto de cierre de las oficinas o establecimientos.

• Casos de fuerza mayor: casos de fuerza mayor se consideran aquellos que están recogidos en la Ley de Seguros, como, por ejemplo, incendios y demás catástrofes naturales.

– Otros casos son: la pérdida de licencia administrativa, violencia de género (en esta ocasión deberíamos aportar el auto o resolución al respecto) y los casosd e divorcio o separación, cuando las dos partes de la pareja estuviesen trabajando conjuntamente (también habrá que adjuntar la resolución de divorcio o equivalente).

¿Cuáles son las condiciones para percibir la prestación?

• Es necesario haber cotizado ininterrumpidamente por cese de actividad durante los 12 meses previos. Por tanto, si comenzaste a cotizar por este concepto en enero de 2019, no podrías solicitar la prestación hata enero de 2010, es decir, una vez hayan pasado esos 12 meses.

• Estar de alta en la Seguridad Social y al corriente en el pago de las cuotas.

• Firmar el compromiso de actividad.

• No estar en edad de jubilación

Plazos de solicitud

Tienes el mes posterior al cese de actividad para realizar la solicitud. Es decir, el plazo finalizará el último día del mes siguiente. La decisión se tomará en los 30 días laborales posteriores.

Cuantía de la prestación

La cuantía de la prestación dependerá de la media de las bases de cotización de los últimos 12 meses. Mientras mayores sean la base de cotización y las cuotas que hayas pagado, mayor será la prestación. La cuantía será la correspondiente al 70% de la base reguladora.

La cuantía máxima de la prestación será el 175% del IPREM. Si tienes algún hijo o hija a tu cargo esta cantidad será mayor: un 200% del IPREM (en el caso de solamente un niño o niña) o un 225% (si se trata de más).

La cuantía mínima de la prestación será el 107% o el 80% del IPREM, según si se tienen hijas e hijos o no.

Duración de la prestación

La duración de la prestación será en relación con los periodos de cotización. Como hemos dicho, es necesario que se haya cotizado por cese de actividad durante los 12 meses anteriores:

– Entre 12 y 17 meses cotizados: cuatro meses de prestación
– Entre 18 y 23 meses: seis meses
– Entre 24 y 29 meses: ocho meses
– Entre 30 y 35 meses: diez meses
– Entre 36 y 42 meses: un año
– Entre 43 y 47 meses: 16 meses
– 48 meses o más: dos años

¿Cuánto se cotiza por cese de actividad?

Como hemos dicho, desde enero de 2019 la mayor novedad en el régimen de trabajo autónomo corresponde a las cotizaciones.

Por cese de actividad se cotiza un 0,70%. No obstante, si antes algunas cotizaciones eran voluntarias, es decir, no era obligatorio cotizar por esos conceptos: contingencias profesionales, formación contínua o cese de actividad; ahora todas y todos los autónomos deben cotizar por ellas.

De esta manera, las bases de cotización han aumentado un 1,25% y, en total, la mínima supone 944,40 euros para el 2019. El tipo de cotización también ha subido, de 29,80% a 30%.